jueves, 6 de septiembre de 2012

Vuelta al mundo en bicicleta


 El mundo recorrido a tracción de sangre...
 La primera mujer en darle la vuelta al mundo en bicicleta.
 Esta es la historia de la primera mujer que recorrió el mundo sobre dos ruedas: Annie Cohen (Annie Londonderry), una americana que en 1894 agarró su bicicleta de acero de 19 kilos y partió a dar la vuelta al mundo. ¿Qué llevó a Annie, una mujer con tres hijos, para dejarlo todo por dar la vuelta al mundo en bicicleta en unos tiempos en los que las mujeres no tenían derechos y se dedicaban sólo a la familia? La respuesta es simple: una apuesta.
Dos socios de un club bostoniano le propusieron a Annie recorrer el mundo en bicicleta en 15 meses a cambio de diez mil dólares. El monto no era nada malo considerando que en esos tiempos un salario anual era de mil dólares. Diez mil le alcanzaría para muchos más. En esos tiempos y con la necesidad de Annie por mantener a su familia, tenía tres hijos por alimentar, Annie decidió bicicletear alrededor del mundo.
Annie debía empezar su recorrido sin un centavo en el bolsillo. Los socios del club bostoniano rieron cuando Annie aceptó la apuesta. Ellos no esperaban mucho de una inmigrante judía lituaniana de 1.60 metros de longitud, que encima era bella y carismática.
Pero Annie no era ninguna tonta. Andar en bicicleta sin un centavo en el bolsillo era insensato, por supuesto, sobre todo en países lejanos; ella buscó la manera de agenciarse con dinero antes de dejar los Estados Unidos. Por fin vino una oferta del New Hampshire Londonderry Spring Water Company. Esta compañía le ofreció 100 dólares si prometía hacerles publicidad en su bicicleta, con la condición admás de cambiarse el apellido de Cohen a Londonderry. Annie aceptó encantada colocando un aviso de la empresa en la parte trasera de la bici, un letrero que decía: Londonderry, y su apellido, claro está.
Annie partió en noviembre de 1894 desde Nueva York hacia Le Havre, y después anduvo en bicicleta hacia Marsella donde la recibió el periódico local con la frase “la valiente viajera”. En enero de 1895 tomó un barco, “Sidney”, en Marsella que la llevó hacia Egipto en África, y después por el Canal del Suez hacia el Medio oriente, para seguir hacia Colombo (Sri Lanka), Singapur, Saigón, Hong Kong y Shangai. En cada país montó la bicicleta, pero también –y hay que ser sinceros- se ayudó de otros medios de transporte. Ella sabía que tenía 15 meses para recorrer el mundo; debía, evidentemente, ir a los países y ciudades que los socios de Boston le habían señalado. La condición era ganar la apuesta sin importar mucho los medios.
 Mientras más largo se hacía el viaje, más eran las historias de Annie. Su bicicleta pasó de ser una armadura de hierro a un vehículo de propaganda en el mundo. Fotógrafos y periodistas añadían ficciones a sus historias, como por ejemplo, sus tiempos de encarcelada en China, cosa nada cierta, y sus amores con un japonés.
Los dos últimos meses de su viaje Annie llegó en barco al Lejano Oeste vía Arizona, Nuevo México y Texas. Su punto final era Chicago donde le esperaban los diez mil dólares de la apuesta. Y así fue, ella recibió el dinero de manos de los socios de club neoyorquino; gozó algunos años más de su fama (llegó a ser periodista) por ser la primera mujer en recorrer el mundo. Cuando Annie Londonderry murió en 1947, mucha gente ya había olvidado su nombre. Su historia quedó en el archivo pero no en el olvido, porque después de ella hubo muchas mujeres que también han recorrido el globo en bicicleta.
 
 Eneko y Miyuki, la pareja que ha dado la vuelta al mundo en bicicleta y pedaleado Sudamérica en tándem desde un extremo al otro.
 Siete años en los que han recorrido Pakistán, Camboya, Indonesia, China, Australia, Brasil, Malasia, Venezuela, Vietnam, Irán, Turquía, Japón, Tíbet, Corea del Sur…que resumen en este audivisual y, tras el mismo una charla en la que ofrecerán información y los principales consejos para que cualquier viajero novel sea capaz de prepararse un viaje a la medida y llevarlo adelante en cualquier lugar del mundo.

 Rubén, el abuelo de todos los viajeros, tiene 68 años.
No existen límites para viajar. Uno es el peor enemigo, uno impone las reglas, tu yo cómodo, o tu yo aventurero es el que declara así quiero viajar, así no quiero viajar. Pero viajar, todos podemos viajar.


 

 Dice el sabio dicho popular que la edad va por dentro. Y si alguien encarna en persona este refrán es este brasileño de 65 años Valdecir João Vieira, alias “Valdo”.
Valdo comenzó a pedalear desde su Brasil natal en un peculiar “bici”. Actualmente, recorre las tierras colombianas rumbo a Centroamérica para terminar en Alaska. De ahí cruzará el charco (esa parte sí en avión) para seguir por Europa, Norte de África, Asia y dentro de 4 años finalizar su travesía en Nueva Zelanda.
Valdo pedalea por la paz y por demostrar que la edad no es impedimento para soñar y, sobre todo, para cumplir lo que soñamos.


 Los Esposos Alpay, embajadores de Visión Mundial Alemania, que recorren el mundo en bicicletas desde 2010,
Recién casados, los esposos Alpay inician su recorrido a partir del 27 de junio de 2010 con su partida desde Frankfurt, Alemania, a Anchorage en Alaska, de allí al mundo para ver y aprender de los lugares y la gente que conocen a su paso por cada una de las ciudades que visitan y que tienen proyectos los PDA (Programas de Desarrollo de Área) financiados por Visión Mundial Alemania, con lo que se pretende promover el patrocinio para ser invertidos en los lugares que presentan mayor vulnerabilidad.

 Roei Sadan

 Vladislav Ketov no es el único hombre que a realizado un viaje alrededor del mundo en bicicleta, pero a diferencia de otros, solo tardó 20 años en terminar su viaje.


Este es un personaje español

 No importa cual sea tu motivación para rodar por el mundo en una bicicleta, lo que realmente importa es la aventura de lo desconocido... Aquí encontré algunos aventureros y les dejo los comentarios de este personaje español conocido como Puig, esta hospedado en Venezuela.


         Hace seis años que viajo en bicicleta por Sudamérica. Soy catalán y también argentino. Hace unos meses conseguí hacer mil bolos vendiendo artesanías. No sabía dónde guardarlos. Con eso viví tres meses. Ahora estoy viviendo en casa de una mujer que cocina. Hace mucho tiempo que estoy en Venezuela, me encanta el país, pero eso de follar… si tienes un coche o una moto es fácil ligar. Pero yo tengo una bicicleta y no me dan bola. Sólo ligo con las feas y las viejas. Los ciclistas estamos minusvalorados en el mercado del transporte. Ahora me acaban de cortar el pelo gratis. Cada vez que cruzaba a Brasil me llamaban Jesucristo. Ei Jesucristo, ¿otra vez por aquí? Siempre decían lo mismo. Lo mejor para subir al Roraima es esperar en Paraytepuy a que llegue un grupo organizado de venezolanos. Por aquí la gente tiene muy buena onda y seguro se podrán unir al grupo con el guía y sin pagar nada. Eso sí, tienen que llevar su comida y sus cosas…



          Asombroso la diferencia cultural que define a cada país, pero que hermoso es que las ruedas a tracción de sangre nos hagan iguales... Que vivan las Bicicletas...

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